Lo vivo se mueve y expresa, siente con cada célula. Deja que la vida te penetre. Porque cuando nos encerramos en un caparazón frio para que nadie nos toque, ahí empezamos a morir lentamente, solos y separados. No sos de cristal. Estás hecha de fuego, tierra, agua y aliento. Con todas sus fuerzas, magias y misterios. Tu intuición quiere que la escuches, que seas todo lo salvaje que sos. Que dejes de regirte por normas que nunca entendieron tu naturaleza feroz.  Y si, sos demasiado. Demasiado para los que viven a medias, para los ojos equivocados, para las mentes débiles. 

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